En la entrada previa, comentaba el primer requisito para convertir a la investigación en la principal fuente de recursos de una universidad cuyo financiamiento no es de origen público. Se trataba de la identificación del personal adacémico sobresaliente, en torno al cual y a sus capacidades, debe construirse un programa de investigación en la universidad. Reflexiono ahora, en la presente entrada, a cerca de un segundo requisito para lograr el propósito en cuestión (hacer que la investigación sea el principal ingreso de una institución universitaria), recordando que vivir de la matrícula, reduciendo el sentido de una universidad a la mera docencia, es uno de los principales errores que se cometen el la gestión educativa del presente en nuestra región.
Pues bien, para poder transformar de manera exitosa a la investigación en la principal fuente de ingresos de una universidad, también hace falta comprender que dicha tarea, relacionada a la creación o aplicación novedosa de conocimiento, no es ni debe ser exclusiva de los docentes. Los estudiantes, de todos los niveles, pueden y deben participar, como parte central de su formación, en la investigación. Como en los casos anteriores, un par de advertencias sobre los peligros potenciales de esto, deben ser realizadas.
La primera, tiene que ver con lo empobrecido que solemos entender las ideas de "educación" e "investigación". Sí, ya hemos dicho que la mayor parte de quienes administran una institución educativa suelen ver la "educación" como una mercancía más. Pero no sólo estos personajes ven a la educación de una manera pobre. También lo hacen - y esto es muy lamentable - muchos de los profesores y de sus alumnos, quienes suelen creer que educar es, simplemente, trasmitir una información.
Más allá de lo que ellos crean; educar es desarrollar virtudes intelectuales y del carácter en los alumnos; eliminando los vicios que éstos posean. Una mala educación, es aquella que, lejos de fomentar virtuosismo, profundiza los vicios de los estudiantes. El problema es que, cuando no se hace lo uno (cuando no se cultivan virtudes), se hace, por necesidad, lo otro. Invito a mis lectores a que hagan pruebas entre los recién egresados de la inmensa mayoría de nuestras instituciones educativas, sobre dos habilidades básicas: lectura y escritura. Si son virtuosos, descubrirán la triste realidad de nuestros sistemas educativos.
Así las cosas, educar a través de la investigación, debería ser una manera de fomentar virtudes intelectuales y de carácter. De hecho, desde mi perspectiva, no hay mejor manera para desarrollar virtuosismo que la investigación. Pero, por supuesto, eso supone que se entiende con una claridad meridiana la noción de "investigación". Sin embargo, ya decía que en el presente y de manera dominante, tal tarea se comprende de forma empobrecida.
Es terrible ver cuántos "profesores universitarios" creen que mandar a sus alumnos a hacer una consulta en una biblioteca, en una oficina de gobierno, o una empresa, por mencionar algunos ejemplos, es hacer investigación. No, rotundamente niego que tales tareas, que en ocasiones además, por la naturaleza de lo que se consulta, rayan en lo estúpido, sean investigación.
Por descontado, estos malos profesores jamás conocerán lo que es una verdadera investigación, cuando son dirigidos por mediocres que sólo están pensando en cómo vender mejor su mercancía. En casos graves, incluso estos mediocres aplaudirán cualquier cosa que se presente como "investigación" - o como "publicación", porque hay el caso de quienes confunden un artículo en un periódico, con uno publicado en una revista de difusión científica - lo que necesariamente profundiza los vicios y generaliza la mediocridad.
La investigación requiere forzosamente de rigor. Y cuidado, el rigor, en tanto apego estricto a un proyecto, puede variar de acuerdo a la naturaleza de la investigación que sea el caso. Tan válida es una investigación "dura" (matemática, física, química, etc.) como una "blanda" (filosófica, hermenéutica, interpretativa), si se hace con máximo rigor. Y es, precisamente, la enseñanza del rigor, la que más repercute en el desarrollo de virtudes intelectuales y del carácter en los estudiantes cuya formación es guiada de manera central por la investigación.
Por supuesto, ello supone que los alumnos están en un verdadero potencial de participación en la investigación y del consecuente desarrollo de las virtudes propias de su formación; lo que nos lleva a la segunda consideración: la selección de los alumnos.
De la misma manera en que las universidades deberían competir por conseguir a los mejores docentes en sus áreas de alta probabilidad de éxito. También deberían luchar por reclutar a los mejores estudiantes, es decir, aquellos con mayor potencial de desarrollo. Esto no quiere decir, necesariamente, que a las universidades sólo deben ir genios. No, lo que quiere decir es que únicamente deben ir aquellos que tengan la posibilidad de destacar en las áreas particulares en las que una institución sea, o pueda ser, líder en la generación de conocimiento o aplicación novedosa del mismo.
De la misma manera en que nadie es bueno para todo, también es cierto que nadie es malo para todo. Todo mundo tiene algún potencial. No todos los potenciales pueden desplegarse exitosamente en una universidad. Habrá quien, sin ir a la universidad, pueda llegar a ser el mejor tenor de canto lírico, por ejemplo. Pero, aquellos que sí puedan desarrollar al máximo su potencial en una universidad, son los que deben acudir a ellas y solamente ellos.
Con buenos alumnos siendo guiados y orientados por buenos maestros, que, a su vez, son cuidados por buenas autoridades universitarias, tenemos los primeros ingredientes, básicos, para convertir a la investigación en la fuente primordial de recursos de una universidad. Y, al mismo tiempo, comenzar a transformar a la institución en una que sí merece utilizar ese nombre, al ser capaz de cumplir brillantemente con su misión social de egresar profesionales de excelencia, capaces de encarar los distintos problemas que nos aquejan.
Veremos, en la siguiente entrada, cómo se deben mezclar esos ingredientes.
Agradezco sus comentarios.
No hay comentarios:
Publicar un comentario